Escuchen, pueblos, la palabra del
Señor; anúncienla en todos los rincones de la tierra: He aquí que vendrá
nuestro Salvador; ya no tengan miedo.
Audite verbum Dómini, gentes, et annuntiáte illud in finibus terræ: Ecce Salvátor
noster advéniet, et iam nolíte timére.
Oración Colecta
Oremos:
Escucha, Señor, nuestras plegarias y ayúdanos a prepararnos a celebrar con
verdadera fe y pureza de corazón el misterio admirable de la Encarnación de tu
Hijo, que vive y reina contigo...
Amén.
Dios mismo viene a salvarnos
Lectura del libro del profeta Isaías
35, 1-10
Esto dice el Señor:
"Saltarán de alegría el desierto y la tierra reseca; la llanura se
regocijará y florecerá; florecerá como el lirio, se regocijará y dará gritos de
alegría. Le han dado la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón; y verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro
Dios. Fortalezcan las manos cansadas, afiancen las rodillas vacilantes, digan a
los cobardes de corazón:
"¡Animo!, no teman. Miren a su Dios: trae la venganza y el desquite; viene
en persona a salvarlos".
Se despegarán los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán,
saltará el cojo como un venado, la lengua del mudo cantará. Brotarán aguas en
el desierto y torrentes en la llanura; el desierto se convertirá en estanque,
la tierra sedienta en manantial. En la guarida de los chacales brotarán cañas y
juncos. Cruzará por allí un camino cuyo nombre será: "Vía Santa". Los
impuros no pasarán por ella. El mismo Señor guiará al caminante, y los
inexpertos no se extraviarán. No habrá en ella leones, ni se acercarán las
fieras. Los rescatados caminarán por ella, por ella volverán los liberados del
Señor. Llegarán a Sión entre gritos de júbilo; una
alegría eterna iluminará su rostro, gozo y alegría los acompañarán, la tristeza
y el llanto se alejarán".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 84, 9ab-10.11-12.13-14
Nuestro
Dios viene a salvarnos.
Ecce Deus noster
véniet et salvábit nos.
Voy
a escuchar lo que promete Dios: el Señor anuncia la paz a su pueblo y a sus
fieles. Sí, la salvación está cerca de los que le honran, Dios habitará en
nuestra tierra.
Nuestro Dios viene a salvarnos.
Ecce Deus noster
véniet et salvábit nos.
El
amor y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se abrazan; la
fidelidad surge de la tierra y la justicia se asoma desde el cielo.
Nuestro Dios viene a salvarnos.
Ecce Deus noster
véniet et salvábit nos.
El
Señor también nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su cosecha; la justicia
irá delante de él y seguirá su camino.
Nuestro Dios viene a salvarnos.
Ecce Deus noster
véniet et salvábit nos.
Aleluya,
aleluya.
Ya viene el Rey, el Señor de la tierra; él nos librará de nuestra esclavitud.
Ecce véniet Rex,
Dóminus terræ, et ipse áuferet iugum
captivitátis nostræ.
Aleluya.
Hoy hemos visto maravillas
† Lectura del santo Evangelio según
san Lucas
5, 17-26
Gloria a ti, Señor.
Un día, mientras Jesús enseñaba, estaban
allí sentados algunos fariseos y doctores de la ley que habían venido de todos
los pueblos de Galilea, de la región de Judea y de Jerusalén. Y el poder del
Señor lo impulsaba a sanar enfermos.
En esto, aparecieron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y
buscaban cómo presentárselo a Jesús; pero, como no veían la manera de hacerlo a
causa del gentío, subieron a la azotea, lo descolgaron en la camilla a través
del tejado y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Viendo la fe que tenían,
Jesús dijo:
"Hombre, tus pecados quedan perdonados".
Los escribas y los fariseos empezaron a pensar:
"¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar los pecados
sino sólo Dios?"
Pero Jesús, dándose cuenta de lo que pensaban, les dijo:
"¿Qué es lo que están pensando? ¿Qué es más fácil decir: Tus pecados
quedan perdonados, o decir: Levántate y camina?
Pues ahora sabrán que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder para perdonar
los pecados".
Entonces se dirigió al paralítico y le dijo:
"Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".
El se levantó inmediatamente en presencia de todos, tomó la camilla en que lo
llevaban y se fue a su casa alabando a Dios. Todos quedaron maravillados y
alababan a Dios, llenos de temor, diciendo:
"Hoy hemos visto cosas extraordinarias".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta, Señor, estas ofrendas que hemos
tomado de tus mismos dones, y concédenos que esta Eucaristía, que nos permites
celebrar ahora en nuestra vida mortal, sea para nosotros prenda de salvación
eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Las dos venidas de Cristo
En verdad es justo y necesario es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por
Cristo, Señor nuestro.
Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan
de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para
que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la
plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en
vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
Ven, Señor, visítanos con tu paz y nos
alegraremos en tu presencia de todo corazón.
Veni, Dómine, visitáre nos in pace, ut lætémur coram
te corde perfécto.
Oremos:
Por nuestra participación en esta Eucaristía, enséñanos, Señor, a no poner
nuestro corazón en las cosas pasajeras, sino en los bienes eternos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
Amén. -19/12/2000-----19/12/2005-19/12/2006---19/12/2009--19/12/2011----19/12/2015-19/12/2016- 19/12/2017-